Testimonios

"Cuando tenía quince años, todas mis amigas tenían un novio y... ¡¡¡¡parecía imprescindible tenerlo!!!! Pero a menudo me daba cuenta de que aquel amor no era más que un deseo de aventura…
Al encontrar a la Turris Eburnea he comprendido que el amor no es un juego y que la cosa más bella que podía hacer era prepararme para vivirlo de un modo "limpio" sobre todo conociéndome a mí misma y a mi corazón"…
"Multiplicar las experiencias afectivas es un poco como ofrecer un don a alguien para luego arrebatárselo y ofrecérselo a otro… A menudo, tanto en la amistad como en el amor, nos comportamos así. Pero el amor es ¡un don exclusivo y para siempre!